Ven, Jesús

Come Jesus

Anoche, Tony y yo, junto con algunos miembros de nuestra familia, una vez más tuvimos el privilegio de experimentar los sonidos sagrados de la Navidad, ejecutados por los coros y músicos de la Seattle Pacific University.

El inspirador concierto abrió con los sonidos de un extraordinario órgano Fisk. Es un sonido imponentemente poderoso que transporta al oyente a un lugar celestial. Seguramente habrá un órgano Fisk en el cielo… acá solo nos estamos preparando.

Ya me rodaban las lágrimas por el rostro cuando yo, junto con el demás público, nos pusimos de pie para dar la bienvenida al elemento central de esta temporada… Jesús. Juntos cantamos el himno, Ven Jesús muy esperado y yo no podía contener mis lágrimas. Cantábamos un canto de antaño, clamando por la venida de Jesús, pero en mi corazón, yo sentía que éramos una congregación moderna, clamando nuevamente por el ansiado retorno de Jesús.

Pensé en la reciente Convocación de Aglow en Jerusalén, cuando Asher dijo… no hay soluciones a los problemas actuales. De manera concertada, nosotros como creyentes, reconocemos el incremento de las tensiones mundiales, de las dificultades cotidianas y de las crecientes tinieblas que emergen. Eso no tiene el fin de sonar negativo, sino el que podamos reconocer –con esperanza– que los corazones del pueblo de Dios que, puesto de pie en la tierra, pero hablando con autoridad celestial, dice, ven, muy esperado Jesús. Ciertamente no hay soluciones, excepto las que el Cielo haya provisto ya en la persona de Su Hijo, Jesucristo.

Que todo en nosotros cobre vida con Jesús en esta temporada, y siempre.

Que estemos firmemente establecidos desde el interior al exterior con la persona de Jesucristo.

Que la realidad de la poderosa solución que Jesús consideró ser apta al entrar al ámbito terrenal, nos abrace de maneras nuevas y más profundas, provocando que nuestro corazón se postre ante Él, pero también que sea alzado por causa de la gloria de lo que Su presencia significa en la tierra.

Mi oración por usted, por Aglow, por el mundo es—
Naces para bien de todos, aunque niño, eres Dios;
Naces para hacernos buenos; oh Jesús, ven pronto a nos.
Con tu Espíritu divino, reina en todo corazón
Y tu gracia nos conduzca a tu trono de esplendor.

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